30 octubre 2008

Todos los Santos y Día de Los Difuntos en Bolivia.


En Bolivia, esta tradición está destinada para las almas de los difuntos y se la celebra el 1 de Noviembre, día de Todos los Santos, cuando se realiza el armado de la mesa para recibir a las almas que ya partieron de la tierra, algo parecido a un altar que servirá de reposo para las almas. Y el 2 de Noviembre, Día de los Difuntos, para recordar a las almas recibidas.
En este segundo día los parientes y amigos se reúnen para compartir los alimentos que fueron preparados en honor del difunto.


A las doce del medio día del primero de Noviembre se recibe a las almas de los difuntos, en su honor se prepara una mesa adornada con flores, alimentos, velas, y adornos elaborados en papel de colores oscuros que forman figuras humanas, adornos de coronas, cadenas. El mantel de la mesa es negro cuando el alma es de un ser adulto, y blanco cuando son jóvenes y niños, en ocasiones la mesa lleva ambos colores de manteles.


En el centro de la mesa se pone el epitafio (un cuadro con la fotografía del difunto), en el que se inscribe el nombre y la fecha de fallecimiento. Alrededor del epitafio se adorna con flores de color blanco y amarillo, las amarillas son las retamas que ahuyentan a los malos espíritus, y también los tallos de cebolla según la creencia sacia la sed de las almas. Las cuatro esquinas de la mesa son adornadas con cañas de azúcar que representan los bastones de los difuntos junto a los suspiros (masa ligera hecha de huevo con azúcar y adornos de colores) que dan la dulce bienvenida.


Entre los alimentos que se preparan están aquellos que el difunto degustaba en vida, en el caso de las almas de niños y jóvenes solteros (as), ponen caramelos, asitas dulces, galletas, refrescos, cigarros, bebida, frutas y guirnaldas de colores. A la preparación de masitas dulces se suma la preparación de pan y de la conocida Tantawawa (niño (a) descuidado (a), panes que llevan formas humanas, con diferentes rostros hechos de masilla blanca. Luego vienen las escaleras animalitos de pan, el primero que representa una herramienta útil de subida al cielo cuando los espíritus parten de la tierra. Y los animalitos para que acompañen el retorno de las almas al cielo.


Alimentos que se preparan en estos dos días.

Repostería.

- Mondongo chuquisaqueño.
- Ají de achacana (Potosí), la achacana es una raíz del lugar que se la hace cocer y se la acompaña con trozos de cerdo y papa.
- Ají de arvejas, plato que se sirve en el valle, principalmente en Cochabamba y en Potosí.
- Picante de carne de pollo.
- Ají de lentejas.
- Ají de conejo.
- Picante de lengua.
- Llusp´ichi (Tarija), trigo cocido sin sal.
- Asado con ahogado (ají), y papa blanca.
- Maíz, trigo y tostado.
- Mote de maíz.
- Ají de papa o arvejas con pescado y tunta.

Bebidas.

- Agua, como elemento vital infaltable en la mesa.
- Chicha o aloja de maní.
- Chicha morada.
- Vino.
- Cerveza.

Fuente: Viceministerio de Cultura. David Q. Periódico "La Razón", María D. potosina radicada en La Paz, y Filmena G. costumbrista paceña.

2 de Noviembre.

Tras un día de visita, el dos de Noviembre a las doce del medio día, las almas deben partir. Para ello se realiza una oración entre los parientes para luego compartir los alimentos de la mesa entre los asistentes. Muchas personas deciden acudir al cementerio para despedir el alma del difunto, otras familias celebran misas individuales o colectivas, donde el ambiente con flores de colores contrasta con las personas vestidas de negro que asisten a este recinto.


Esta práctica tradicional es conocida y realizada en gran parte del territorio boliviano, de hecho el armado del altar para el alma del difunto puede llevar muchos de los elementos anteriormente mencionados, como también puede no llevar muchos otros elementos. Todo queda como parte del recibimiento familiar para con los seres queridos que ya dejaron el mundo terrenal.

Sin embargo, donde se observa con mayor énfasis de esta tradición es en el área rural, y también en sectores de arraigo popular en las periferias de la ciudad. Tanto para el recibimiento como para la despedida de las almas se preparan fiestas colectivas que invaden los cementerios rurales y periféricos de la ciudad, donde la música, comida y bebida forman parte de este encuentro entre los vivos y los muertos.


Entretanto en la ciudad la población se dirige hacia los cementerios, donde el cambio de flores y un encuentro privado a través de la oración es compartida con sus seres queridos. No cabe duda que la fe y la tradición se expresan en significativos rituales y religiosos que se mimetizan en la práctica del encuentro entre la vida y la muerte, el ser humano y su espíritu. Para danzar juntos bajo la lluvia de Noviembre y encontrarnos en cada respiro, les dejo el "Ajayu" (ánima, espíritu, alma), del grupo boliviano Octavia, álbum Aura (1996).

Ajayu - Grupo Boliviano: Octavia.





Agradecimientos a bolivia.com por las fotografías.

1 comentario:

adriana castro dijo...

cuando vean y lean este relato se acordaran de toda su familia y sabran que al morir hay alguien que velara por ustedes